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MÚSICA

Vuelve Javier de Pecos

Vuelve Javier de Pecos.
Uno de mis discos de Pecos, aunque al principio fueron cintas de cassette.

Venía escuchando en mi radio una canción. No sabía quién era pero la voz ¡me sonaba tanto!

Le pregunto a mi pareja: 

¿Quién está cantando?

Me suena un montón.

Es que se parece mucho cantando al rubio de Pecos.  Hace una cosa con la garganta igual.

Terminó la canción y dijeron el nombre. Javier de Pecos. ¡Si es que no podía ser otro! La canción era nueva: ‘Sigo Aquí’. Una maravilla de canción que me llevó a mis trece años.

Recuerdo mi patio, en verano, con el baño al sol y escuchar en la radio por primera vez la canción ‘Esperanzas’. Qué bonita, me encantó. Ya solo quería poder pillarla para grabarla en mi radio cassete. Lo siguiente, comprar el SuperPop y ver quiénes eran esos hermanos que cantaban tan bien. Cuando la revista estuvo en mis manos me di cuenta de lo guapos que eran, sobre todo, el rubio,

Pero claro, yo no lo podía decir. Tenía solo trece años. Era un niño que miraba a una adolescencia que se le abría camino pero que ya sabía, y no recordaba donde lo había aprendido, que no podía decir que le gustaban los Pecos. Porque Los Pecos eran cosas de niñas. No de niños. Pero a mí me gustaban los Pecos. En el colegio decía que me gustaba Olivia Newton-John. Y no mentía, porque Olivia me encanta. Pero de Los Pecos, ni pío. Fui valiente y pedí el ‘Concierto para adolescentes’ a los reyes magos. Me lo trajeron. Tuve el aval de mi hermana, mayor que yo siete años y superfans de Camilo Sesto. Y normalmente, si te gustaba Camilo Sesto, también te gustaban los Pecos, aunque eran más nuevos.

¿Por qué me gustaban sus canciones? Porque me llegaban. Sus letras hablaban de cosas que entendía y me gustaban. Me imaginaba protagonista de esas historias de amor. Algunas canciones eran neutras. Podían servir para chicos y chicas. Y eran románticos. Aunque los niños de la época no podíamos ser románticos. Eran tiempos en que la televisión nos invitaba a fumar porque a eso le llamaban madurar. 

Pecos marcó un tiempo solo en mi habítación escuchando música y dándole vueltas para adelante y atrás a mi cassete para escuchar las cintas y maldecir cada vez que se enredaban. 

No pude tener la libertad de poner un póster pegado en la pared de mi habitación de Los Pecos. Tampoco podía llevar las pegatinas de Los Pecos en mi carpeta. Tampoco podía discutir y afirmar que el rubio era más guapo que el moreno. Eso lo tenía prohibido, aunque prohibir prohibir, expresamente no me lo había prohibido nadie. Pero a mis trece años, la homofobia de aquellos días ya se había encargado de inocularme que aquello no podía estar bien.

Pecos pasaron de moda. Lo que no pasó es que todo aquello que me dieron. He tenido la oportunidad (¡Quién se lo iba a decir a aquél niño!) que iba a ser locutor de radio, que iba a hacer programas de música y que iba a decir en antena que me gustaban los Pecos.

Por eso, el otro día al reconocer de Javier de Pecos, también reconocí dentro de mí a aquél adolescente que despertaba a una adolescencia muy difícil por ser gay y que gracias a las canciones de Pecos, cuando estaba solo, fui muy feliz dentro de todo. Gracias a Javier de Pecos por decirnos ‘Sigo aquí’ porque nosotros también seguimos aquí. Gracias, gracias, gracias, por volver.

Podeís seguir su web https://www.javierdepecos.com/ donde tendréis acceso a sus redes sociales.

Y aquí su vídeo ‘Sigo Aquí’. Maravilloso.