¿Puede un sacerdote enamorarse de otro hombre? #AmorSagrado

por | 11 de diciembre de 2021

— ¿Qué sientes ahora?
— Me siento como has dicho, libre. Pero también acompañado. Como en el centro de una película. Te has preocupado en hacerme un regalo especial. Nunca he sido el centro de nada.
— ¿En serio?
— En serio. Tuve pocos amigos buenos. Cuando dije que me iba al seminario me miraban raro. Tenía amistades, sí, pero nunca tuve confianza, o al menos, esta sensación que tengo de intimidad contigo.
— Gracias.
— No es solo gracias. Es esa frialdad de la casa sola. Al menos, está ahora internet que es como una ventana al mundo. Pero necesito a alguien a mi lado.
— ¿Pareja?
— No puedo, no puedo tener pareja. Pero la necesito.
— Es que eres humano. Yo pienso que los curas tenéis una vida anómala.
— ¿Qué dices?
— Que sí, que es anómalo no tener una persona al lado por obligación. A ver, que hay mucha gente que se queda soltera por opción propia. Pero los sacerdotes, ¿Por qué? Se puede ser un buen sacerdote pero no es necesario que estén solos, joder. La soledad trae tristeza y un cura no puede ser triste.
— ¿Me ves como un triste?
— No, no te veo como un triste. Pero si te noto triste.
— Echo de menos eso. Aunque no sé cómo lo echo de menos porque nunca lo he tenido. Envidio, y eso sí que es pecado, a la gente que se ama, cuando están juntas. Cuando celebro bodas ¡Los veo tan felices! ¡Ya puedes besar a la novia! ¡Ya puedes besar al novio! ¿Cuántas veces habré dicho eso! ¡Cientos! Pero ¿Y a mí? ¿Quién me besa?

Fragmento de la novela Amor Sagrado de Alfonso Saborido. La puedes leer en Amazon en

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